Carta a un divorcio.

Manejé toda la noche, simplemente no sabía a dónde ir.

Pensé en ir a casa de mis papás pero no quería preocuparlos, tampoco donde alguna amiga; era muy tarde para llegar a molestar así que simplemente manejé…


Trato de entender qué pasó en medio de nuestra conversación que terminó en el fin de todo, hubo momentos en los que me fui y no los pude registrar, no sé qué me dijiste, y creo que tampoco quería oír más.


Solo tomé mi cartera, las llaves, (Esta vez no las dejé) y baje en pijama con los tenis  que me regalaste en nuestro último viaje, que paradoja… Me fui de casa con unos zapatos que tú me compraste. 


No sé qué horas eran pero era tarde y debo confesar que esperaba que me detuvieras, que me dijeras que me quedara, que te quedaras conmigo. Pero no pasó, te vi caminar hacia la habitación cuando estaba cerrando la puerta.


No te importó.


No sé desde cuándo no te importo, siempre pensé que era tu prioridad desde que nos conocimos o por lo menos eso me hacías sentir, hacíamos tantas cosas juntos que hoy mientras manejo y me replanteo todo creo que quizás no te di tu espacio… Quizás te asfixié, te absorbí y por eso quisiste irte.Yo si estaba segura de lo que sentía y de verdad disfruté cada momento que la vida nos regaló, tenía planes para los dos. Creía en esto.


Y aquí estoy, manejando mientras me siento culpable por que nuestra relación se acabó y ahora tomaremos caminos separados, duele pensar en eso porque de verdad no sé qué fue lo que yo hice mal.
Entiendo que el amor se acaba y que a veces perdemos la fe en nuestras relaciones pero en mi caso eso no pasó.


Y me pregunto cuáles fueron tus motivos verdaderos para decidir que debemos separarnos después de un año de casados pero 6 de novios. ¿Fue la convivencia? ¿Te cansaste de verme al despertar cada día? ¿Fui muy cansona?
Ya voy en carretera, tomé la autopista y voy saliendo de la ciudad, tengo que poner gasolina ya que ayer se te olvidó ponerle después de usar mi auto.


Compré agua y galletas de soda, vi los dulces que te gustan y que siempre comprabas cuando íbamos por carretera, los compré también. Sigo mi camino.
Debo confesar que cada rato reviso mi teléfono, de repente se cae la señal y no recibo mensajes o no entran las llamadas.


Me causa gracia esto, son casi las 5 a.m. de un martes y yo voy sin rumbo pero no estoy huyendo, de hecho tengo que llamar a la oficina a decir que no me siento bien, y si me llaman contestaré a quien sea incluso a ti; no tengo rencor alguno.


Es un poco difícil está separación, no estoy llorando ni siendo víctima de nada pero todo me recuerda a ti, incluso en mi carro siento tu olor, cualquier canción que suena te trae a mi mente y hasta la carretera me recuerda momentos juntos.


A medida que amanece me voy dando cuenta de que todo cambió y que tendré que asumirlo, estoy tranquila porque sé que di todo y no me arrepiento de nada, que fui buena, noble y fiel. Que cumplí con lo que juré en mis votos el día de la boda.
Estoy tranquila porque quien decidió irse fuiste tú.

Amanece y veo todo más claro, es el fin o quizás el comienzo. Necesito detener el carro, necesito caminar, tomar aire fresco.
Lloro, lloro mucho, tengo náuseas, me desespero y grito, exploto contra la vida, el mundo; te maldigo y deseo lo peor. Me imagino el qué dirán, la manera en la que hay que dar la noticia, los comentarios de la gente, la desilusión de nuestros padres. Mi fracaso….¡Nunca me volveré a enamorar!


Y lo que más me duele es esa sensación de que a ti no te importa. Y me pregunto entonces si yo te importé…  Y ahora comienzo a sentir que no. Que sensación tan fea.
Estoy sentada frente a un lago, no sé cuánto tiempo llevo aquí, ha llegado un bus con turistas y le he pedido a uno de ellos que me tome una foto. No sé, quiero inmortalizar este momento. ¿Me estaré enloqueciendo?.


Reviso el celular y nadie me ha llamado, hasta ahora se deben estar levantando a seguir con sus vidas mientras yo debo iniciar una nueva. Todo cambia en un momento y yo cambié hoy.
Te escribí un mensaje… No fui grosera pero solo te pedí que no quería encontrarte al llegar a casa. No me preguntaste cómo estaba, solo me respondiste «Ok».
Tomé el camino de vuelta, necesito bañarme por horas, siento que la tristeza comienza a perder la batalla y que no hay por qué estar mal, soy fuerte y estaré muy bien.


Y aunque duele el alma, no serás más el motivo de mi dolor, no estarás más en mi corazón y no causarás más heridas.
Estaré sola pero tranquila y aunque tenga que enfrentar tiempos difíciles, no serás parte de eso. Cambié la música del radio, borré tu lista de reproducción, dejé las puertas abiertas para cambiar el aire y tus putos dulces los eché al lago.


Hoy comienzo de nuevo y espero de verdad que te importe un culo… Porque a mi también.
Hay que seguir adelante.


Gracias por leer.

Pineda. 

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