De princesas e idiotas

Todos, aunque lo neguemos, vamos por vida esperando o muchas veces buscando quién nos quiera como somos.


Deseamos que aparezca nuestra princesa o príncipe azul y nos vamos enamorando por ahí y al mismo tiempo aprendiendo a punta de trancazos en el corazón que no hay tal princesa o príncipe y es ahí cuando estamos listos para ver lo que nunca vimos.


Pero los hombres somos unos idiotas y muchas veces cuando encontramos la que nos quiere bien, nos cagamos del susto porque simplemente somos muy brutos para entenderlo.


Esta historia es real, y es una lección que espero tengamos en cuentaSantiago es un tipo de esos que tiene dificultades para hablar con las mujeres, es lo que llamamos «Una bola». No logra que ninguna mujer se apiade de él y le dé el amor que tanto quiere.


Pero aparte de eso Santiago está en una etapa fuerte de su vida, se ha quedado sin trabajo y por esa situación le ha tocado irse de nuevo a la casa de sus papás, lo que hace más complicado el tema.Mejor dicho ese man no tiene dónde «caerse muerto». Y sale todos los días a buscar qué hacer para recuperar el camino que perdió.


Ella se llama Paula pero le dicen «Pitu» y siempre está sonriendo, le toca duro, vive a las afueras de la ciudad y tiene que tomar dos buses para llegar al trabajo a las 6 a.m. todos los días (Incluyendo dos domingos al mes) para atender a los clientes que llegan a desayunar en la  panadería elegante donde trabaja.


«Pitu» tiene claro que no es la mujer más bonita de todas pero cuando se mira al espejo cada mañana se siente hermosa y sobretodo tranquila. Tampoco tiene novio y muere de ganas por querer bonito y sobretodo por construír un futuro juntos.


El destino da sus vueltas como le da la gana y una mañana cualquiera mientras Santiago compraba el pan, conoció a «Pitu» y ellos simplemente tuvieron la química necesaria para comenzar a hablar.
Santiago, nervioso y de pocas palabras. «Pitu» habladora y alegre comenzaron a escribirse mensajes diariamente, en este proceso ellos se contaron sus penas y sus alegrías y se fueron uniendo hasta que «Pitu» propuso salir una noche.
Santiago pues no tenía ni un peso y se lo hizo saber con sinceridad, a lo que ella respondió que no importaba, que ella invitaba y así lo convenció de salir.


Verán, «Pitu» es organizada, trabajadora, ahorra lo que puede desde su pequeño sueldo porque sueña comprar su propio apartamento y dejar de vivir en esa habitación que alquila en un departamento de una amiga suya.
El día del encuentro «Pitu» tomó un taxi después de bajarse del bus toda arregladita y feliz para recoger a Santiago quién la esperaba.


En el taxi comenzaron a hablar de todo, de la vida y de los proyectos, de los sueños de «Pitu» de las tristezas de Santiago, del optimismo de «Pitu» y del pesimismo de Santiago.
La noche apenas comenzaba y la pareja se hacía cada vez más cercana, «Pitu» bailaba pegada, Santiago, nervioso, no sabía qué hacer, «Pitu» le embutía aguardiente, Santiago se alegraba mucho más…. «Pitu» se lo llevó a su casa, Santiago vibró de placer..  «Pitu» le hizo el desayuno y Santiago se fue a su casa.


Los meses pasaron y la relación sin títulos de la pareja se hacía cada vez más cercana; «Pitu» llena de planes comenzaba a tener ideas para crecer juntos pero con tristeza comenzaba a ver qué Santiago tenía siempre una excusa para todo.
Sin embargo ella seguía adelante porque tenía claro que tenía claro que no existían relaciones perfectas
Después de muchas conversaciones y unas cuantas peleas «Pitu» decidió que era momento de mudarse con Santiago, él aún no encontraba trabajo y ella no perdía la fe.

Sin embargo ella seguía adelante porque tenía claro que tenía claro que no existían relaciones perfectas


Le propuso a Santiago que ella podría mantener los gastos mientras él conseguía trabajo, hizo cuentas y presupuestos y logró acomodar todo y había conseguido un pequeño apartamento para los dos.¡»Pitu» Estaba lista!. Había llegado el día de la mudanza para comenzar juntos, para construir juntos.Pidió permiso en el trabajo, estaba en ropa cómoda, cargó sus cosas, siempre sonriendo, imaginando, construyendo.
Pero el destino tiene sus giros… A veces tristes. Santiago nunca llegó, no volvió a contestar el teléfono y ella solo recibió un mensaje amargo que decía:»Paula, no estoy preparado. Lo siento».


«Pitu» trabaja todas las mañanas en el mismo lugar, pero pronto va a ser promovida a administradora de la nueva panadería. Ahora vive sola, tiene su propio espacio, sonríe siempre y vive feliz. 
Sigue buscando con quién construir.


Santiago vive con sus papás, aún no consigue trabajo lleva dos años así.Hay princesas y hay imbéciles, tambien pasa en el sentido contrario. Lo importante es tener claro que ninguna relación es perfecta y que si se acaba hay que seguir caminando.


Gracias por leer. 
Feliz semana.

Por 
Pineda 

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