El Sexperimento.

Escribir esta historia ha sido muy complicado y espero que le guste, mi intención no es herir suceptibilidades ni escandalizar a nadie.

 
Los protagonistas de esta historia me han autorizado para hacerla y sus nombres OBVIAMENTE  han sido cambiados.
Dicho esto… Comenzamos.


Mis amigos yiya y paco son casados hace 3 años, han tenido sus problemas como todas las parejas pero ahí van. Ellos hacen muchas cosas juntos, salen a restaurantes de moda, van a cine todos los domingos, buscan las mejores promociones en el supermercado, salen por helado y les gusta caminar.

 
Pero… Desde hace un tiempo, Paco y Yiya han comenzado a experimentar con distintos juegos sexuales, disfraces, juguetes, roles. Todas esas vainas que alimentan la relación y ponen picante a la vida.

Todo estaba bien hasta una noche cuando Paco llegó a la casa del trabajo y encontró a yiya un tanto inquietante, paco le preguntó qué le pasaba y ella le respondió con la frase horrible que dice:  
«Tenemos que hablar» 
El pobre Paco, tipo más juicioso que ninguno quedó frío.

Se sirvió un trago y se sentó pálido a esperar las peores noticias.Yiya por su parte tomó aire, se sentó y mirándolo a los ojos le dijo: «Paco yo me lo quiero comer» Ante esa sentencia, paco soltó la risa y se fue empelotando en la sala sin chistar como quien con candidez acepta su destino.  

Yiya lo detuvo y también sonriente le dijo: «No mi amor, yo te quiero dar por detrás con un aparato de esos». paco quedó lívido, respiró perdido, pasó saliva y la sonrisa calenturienta que tenía mientras se empelotaba se había ido de nuevo. 


Yiya le explicó que había visto un video donde una mujer satisfacía sus placeres dándole tremenda sacudida a un hombre al estilo perrito que aguantaba valeroso mientras ella repartía cada envión como a moto que no prende contra su humanidad. Escabroso para muchos, excitante y caliente para la «inocente y blanca Yiya» a la que esa situación ahora le había disparado sus hormonas hasta la ebullición.

 
Paco no hablaba, el impacto era total y mientras imaginaba cómo sería, buscaba excusas para evitar esa sesión. Y es que no es para menos, no todos los días a uno le proponen una quijotada de ese tamaño, y pues asusta, y mucho. 


Era obvio que a paco, un tipo que se considera hecho y derecho le preocupara perder su virginidad por su sección trasera, y que aunque fuera realizada a una mujer pues no estaba de más el horror, y lo peor… que le quedara gustando. 


Después de ver algunos videos, paco comenzó a ceder en el sexperimento y decidieron que sería con todo el respeto y consideración que la situación ameritaba. 
Al otro día paco y yiya estaban en un sex shop buscando un cinturón de esos que se ajustara y que no le fuera a destrozar los intestinos al pobre paco que aún se mostraba un tanto reacio al tema aunque sabía que no tenía escape. 


Salió carísimo el aparato ese. Aparte yiya ya más embalada que foca en rodadero compró esposas porque le daba miedo que paco se arrepintiera y pues mejor tener la vaca amarrada para evitar un patadón.
Llegó el día y paco no almorzó. No lo dejaron, por aquello de evitar un accidente escatológico que hiciera un desastre toda la función. Y como había desayunado, pues le tocó dieta líquida mientras yiya monitoreaba las idas al baño de su pobre víctima.

 
Llegaron a la casa y era hora de comenzar el merequetengue. Por aquello de la limpieza pusieron en agua caliente el aparatejo mientras paco, nervioso hasta los tuétanos se bañaba con pulcritud. Iba a entregarse por primera vez y pues tenía que estar regio. 

¿Estás listo? Preguntó yiya… No. Respondió paco. Yiya lo acostó boca abajo y entre besos y caricias le aseguró las esposas y una vez lo tuvo bajo control le dijo: ¡Ya estás listo amor!
Lubricado el aparatejo y lubricado paco, yiya comenzó a introducir a paco con su extensión de manera suave y delicada.

Paquito apenas cerraba los ojos como quien no quiere ver una debacle inevitable. 

Pero pues no estaba relajado y eso causaba que no entrara la vaina y al mismo tiempo yiya, hecha un carnaval volcánico se desesperara y forzara la situación.¡Pasitooooo! Gritó paco con los ojos aguados (No estaba llorando)

 
¡Entonces relájese paco! dijo yiya furiosa pero hecha una llamarada sin control. 

Entonces yiya hace un envión… La vaina entra como cuchillo caliente en mantequilla. Arranca el toma te doy con la violencia que el poder calenturiento imprime en los seres y yiya se pierde en el disfrute mientras paco luce silencioso pero relajado. 


¿Te gusta mi amor? Preguntó excitada yiya 

Paco no respondió …. 
¡Que si te gusta!… De nuevo hubo silencio.


Cuando yiya reaccionó a la situación, paco estaba con los ojitos llorosos volteados con la cara perdida, impávida… Paco se había desmayado.
Yiya se asustó y trató de soltar a paco de las esposas pero no encontraba la llave.

Entonces en profunda desesperación agarró a paco a bofetadas y pues eso lo hizo volver de ultratumba y comenzó a reaccionar.


Paco había vuelto en sí. Estaba blanco como un masmelo pero vivo. ¡Qué felicidad!Sin embargo la faena había concluído por esa noche. Algo había sucedido por el desmayo y tenía que verlo un médico.

El problema era que no aparecía la llave y con esa emergencia no había otra que dejar así y que llegara el médico. Y ahí estaba paco, esposado tapado con una sábana con una pata aquí y otra allá tan blanco como Gasparín y sollozando sin pausa. 

Después de una revisión, los médicos se enteraron de todo y pues los regañaron. Rompieron las esposas y le hicieron un tacto a oaco para saber si tenía algún daño interno. 

Afortunadamente todo estaba bien El pobre paco solo se había desvanecido por no comer nada en todo el día y a eso súmele el estrés de la situación. 

Paco no pudo conciliar el sueño y yiya lo cuidó toda la noche.
Insistió en que lo volverán a intentar, pero esta vez paco si podrá almorzar. 
Moraleja: ¡Alimentate bien!

¿Y ud… Lo intentaría?

Espero que esta historia que aunque real fue escrita solo para divertir, no haya causado malestar en usted. Si fue así me disculpo infinitamente. Yo solo le conté mi versión de los hechos. 

Muchas gracias por leer 

Feliz semana 

Por: 
Pineda.

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