El momento perfecto

Dicen por ahí que todo llega en el momento indicado pero a veces no estamos de acuerdo en eso aunque al final de los hechos terminemos por aceptarlo.

Es como aquella historia de la persona que soñó toda la vida con ir a Nueva York y un día antes de viajar enfermó y tuvo que ser hospitalizado impidiendo su viaje, viaje que terminó en tragedia por una falla mecánica. Lo más increíble de esto fue que el hombre hospitalizado se recuperó milagrosamente ,fue dado de alta y nunca viajo ni intentó de nuevo conocer la capital del mundo. 

Pero estas situaciones están en nosotros mismos y nuestras decisiones. Es decir que el tiempo de las cosas siempre va a ser el correcto queramos o no. Mejor dicho. Todo llega en su momento y no importa si es perfecto o no; solo llega y ya.

Pero ¿qué sucede cuando todo funciona a la perfección y ese «Momento» llega para mostrar un nuevo camino?. Pues la cosa se pone complicada y eso le sucedió a un buen amigo que a esta misma hora está montado en un avión…. Aquí está la historia. 

Con una copa en la mano y su novia en la otra Juan Pablo celebraba con un grupo de amigos su cumpleaños que por coincidencias de la vida era el mismo de su aniversario con la hermosa Andrea quien pacientemente había aguantado a Juan durante 3 años con todos sus achaques y complicaciones, formaban una linda pareja y de un modo u otro la fiesta era más para celebrar la relación, ya que Juan, enamorado, guardaba en secreto un costoso anillo que sería la cereza del pastel y la alegría de todos. 

Pero como los momentos llegan perfectos un grupo vallenato interrumpió la situación callando a Juan e impidiéndole ponerse de rodillas para hacer la propuesta, entendió que no era el momento y guardó la calma.

Una hora más tarde y después de muchos aguardientes el tema se desvió por completo y entre risas y recuerdos alguien mencionó a Paula. (La innombrable) el némesis, la mujer que por poco mata de la tusa a Juan en los años escolares y que le costó un tratamiento sicológico millonario a sus padres. El momento había llegado y alguien la había nombrado. 

«Es pasado» dijo Juan, mostrando a todos que la prueba estaba superada y que su horizonte se centraba en Andrea. Momento en que aprovechó para levantarse y dar su discurso de entrega de anillo pero justo cuando todos hicieron silencio y él atrajo la atención atención, un vaso cae estrepitoso al piso regando su contenido, rompiéndose en pedazos cortando fuertemente a una invitada que estaba descalza y causando el caos en la reunión. 

La cosa no era grave pero si era de puntos y mientras unas le apretaban la herida en el pie las otras llamaban una ambulancia ya que alguien en sus 4 sentidos dijo sabiamente que nadie podía manejar. Y tenía razón. Esta detención tardo unos 45 minutos de mucha sangre y otros 35 de retraso de la ambulancia que llegó con 2 paramédicos muertos de sueño y batas rotas.  

Y entre los 4 puntos en la planta del pie de la víctima y su traslado a casa, la fiesta prácticamente terminó impidiendo la buena nueva y dejando el anillo silente y guardado en el bolsillo.

Al día siguiente y con guayabo. Juan no podía esperar más, así que muy temprano se dispuso hacia la casa de Andrea con el fin principal de entregar su amor para siempre representado en el anillo. 

Al llegar, Andrea abre la puerta aún somnolienta y con un beso sin ganas lo hizo pasar. 

Lo que allí sucedió no lo sé muy bien, solo puedo contarles que Andrea había decidido hace unos días terminar con Juan por un amor que se atravesó en el camino. Se había enamorado de alguien más y sin remordimiento alguno, dejó a Juan con el corazón roto y el anillo en el bolsillo.

Y es que la vida pareciera ser aleatoria según las decisiones que tomemos, pero la verdad creo que está completamente programada y que aunque tengamos el libre albedrío, la vida se encarga de enrutarnos por el camino que debemos ir utilizando como herramientas las señales y una fuerza de persuasión que inhabilita que las cosas pasen. 

Por eso creo que uno no debe forzar nada, dejar fluir la vida como una película e ir tratando de tomar las decisiones correctas, y aunque creo que la vida ya está escrita, también creo que es una línea de tiempo flexible y hay cosas que se pueden cambiar o desbloquear.

Lo que le pasó a Juan con todas esas situaciones que le impidieron fracasar en el intento de pedir la mano de Andrea, fue simplemente una de esas alternativas que la vida da y que uno simplemente deja pasar creyendo que no es el momento correcto…»No forzar nada»

Hoy Juan decidió irse del país para ver nuevos horizontes y despejarse, quizá huyendo del dolor. Quizá la vida lo llevó hacia ese camino ya escrito…

Ante este suceso solo me queda reflexionar que, como dicen las mamás cuando uno está esperando algo que no sale «Las cosas pasan siempre por algo». 
Pero yo no soy nadie para darles consejos ni reflexiones, solo estoy aquí para darles mí versión de los hechos. 

Feliz semana
Diego Mauricio Pineda R 

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