Mi primera maratón (Una experiencia dolorosa)

Una vez me inscribí a una carrera de esas que ustedes corren con tanto ahínco. Estaba dispuesto a darlo todo e hice caso a las advertencias de los días previos.No beber, comer saludable, dormir temprano…
Etc.

El sábado anterior al evento estaba muy animado, tanto que me compré unos tenis para correr cómodamente.
Todo esto, asesorado por una señorita con quien salía y que era aficionada a este tipo de eventos deportivos.
Aunque estaba animado, pues no me convencía del todo la idea.

Pero uno tragado, hasta sale a correr. La noche del sábado, para asegurar mi participación, me quedé en la casa de ella con el fin de que me despertara temprano.


No hubo pizza, ni Netflix, ni mucho menos situaciones calenturientas de ningún tipo. Al contrario me apagó el televisor a las 10 pm y eso se sintió muy feo.


Amigos y amigas. YO NO ME PUEDO DORMIR CON EL TELEVISOR APAGADO. Pero me quedé callado porque no quería amargar la buena actitud de ella y terminar peleando. Pero quedé despierto y con mucha MUCHA hambre, entonces mi noche se convirtió en un martirio.

No podía conciliar el sueño, el hambre no dejaba y la incomodidad de tratar de dormir a palo seco me hacía más difícil conciliar el sueño, sin embargo, el aburrimiento y el tedio me vencieron y me dormí a las 4 am.

El despertador sonó a las dos horas y yo me desperté trasnochado,  hambriento y algo puto. Me bañé, estrené mi «Outfit» y salí a desayunar para encontrarme con un batido de proteínas, una jijuepuerca tostada y papaya… Sí, PAPAYA.


Comí eso porque no había más, hacia sol y no quería ser el que dañara el parche. Nos subimos al taxi rumbo al evento y cuando llegamos nos encontramos con los amigos de ella. Los «Supersónicos» un grupito de tipitos avinagrados con ínfulas de atletas que alardeaban de sus tiempos, unos tipos fachos, lucidos, creyéndose maratonistas profesionales, hablando en términos técnicos mientras estiraban y programaban sus relojes Polar y me daban consejos a mi, un gordito cagado de hambre con tenis nuevos, quien sentado en un andén pensaba en lo que se me venía pierna arriba.

De repente se aglomeró la turba, hubo un estallido y arrancamos, trotando suave, la vía era la carrera séptima, íbamos trotando a un ritmo aguantable, incluso cómodo; pude apreciar el centro de Bogotá desde una óptica diferente y estaba a buen ritmo, pero en la calle 19 con 7ma ¡Me mamé y paré!


Ella, consiente de mis «capacidades» se detuvo, caminamos juntos, me tuvo paciencia y yo me sentí mal pero ya iba mamado; sin embargo tenía que hacer el esfuerzo, ella se había portado linda, y había pagado un buen billete para correr esa vaina y pues daba pena.

Los amigos «Flash» siguieron su camino. ¡MEJOR! Así que arrancamos de nuevo a ritmo tranquilo, ella a mí lado bonita, corriendo… Yo cansado pero dándola toda aunque muerto de hambre.


En el edificio Colpatria me fundí de nuevo. Ella siguió unos metros y se detuvo, ya incómoda… La vaina comenzaba a ponerse jarta para los dos, pero nos armamos de paciencia y seguimos. Les juro que di mi mayor esfuerzo. Por ella, por no ser tan jarto, tratando de olvidar mi hambre y mi AMARGURA INFINITA por estar ahí.


Pero con todo y eso, en el centro comercial que queda en la séptima como con 34 en ese edificio alto…. TIRÉ LA TOALLA y con ella mi último aliento y ella también dejo su última pisca de paciencia. Se enojó por mi estado físico paupérrimo, me dijo «loser» y me increpó mientras yo fundido no tenía alientos ni actitud para refutar nada.


La gente nos pasaba mientras ella trataba de convencerme de dar más. Pero en ese momento llegó «FLASH» quien supuestamente ya iba en la 60 con 7ma y se había devuelto a buscarnos «Preocupado»
Jajajajaja en ese momento supe que no había más allá.

Soy muy decente, entonces me despedí, agradecí, me disculpé y le dije «Sigue tú, más tarde hablamos»
Los vi alejarse a buen ritmo en la distancia con la certeza de que era un adiós… Retomé el aliento y mi piel pálida volvió a su color natural mientras desayunaba una carne en bistec con arepa arroz, tajadas, pan y Kola Román.


Tomé un taxi feliz y llegué a mi casa a colgar los tenis teniendo la absoluta seguridad de que PARA MI … REPITO…. PARA MÍ, salir a correr es el plan más aburrido de la vida y NUNCA pagaría un centavo para vivir esa TORTURA de nuevo.

De esa experiencia aprendí que uno simplemente no debe hacer lo que no le gusta por más tragado que esté, es mejor ser sincero y decir no, a tratar algo que no le gusta y hacer un papelón. Pero yo no soy nadie para darles consejos, yo solo vine a contarles mi versión de los hechos.

Gracias por leer.

Pineda.


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