Para quienes no leen.

No se preocupe, el título de esta publicación es un poco aburrido pero le prometo que trataré de hacer este post lo más ameno posible. 


Cuando comencé a escribir tenía miedo profundo de que al leerme, me criticaran y lo peor que no les gustara.
Creé un blog de Blogger y después de mirar la página en blanco por una hora, decidí no complicarme y dejar salir de la manera más simple. 


Comencé con una historia sencilla escrita de corazón sobre cómo me sentía y la publiqué en Facebook, mi familia pensó que me iba a suicidar y se preocuparon. Me tomó un tiempo explicar de qué se trataba el hecho de tener un blog y escribir.


Desde ese momento, comencé a escribir historias reales que me han sucedido a mi o a mis amigos, adaptándolas a mi versión de los hechos y teniendo resultados muy interesantes.
Ahí entró Twitter, osea ustedes.

Algún día di un mail para que ustedes me contaran sus historias y yo me encargaría de basadas en ellas darle la vuelta​ y hacerlas según mi versión de los hechos.


Así escribí historias como la noche en la que llevé a Catalina temprano, la revolcada que se metieron unos vecinos en un ascensor y la carta a un suegro, entre otras.


Decidí comenzar a contar historias en Twitter y eso funcionó muy bien, pero me gusta más que vengan y me lean, y aunque esas historias las seguiré contando les digo que prefiero más que visiten mi blog que con mucho esfuerzo he diseñado.


Lo cierto es que para escribir mis historias, como ya dije antes, unas basadas en la realidad, otras tal cual sucedieron y otras producto de mi imaginación infinita gracias a Dios; hago cierta catarsis, aunque mi vida es bastante quieta y rutinaria ahora, he hecho muchas cosas y eso me permite utilizar esas vivencias para crear y adaptar las historias.


Escribir no es sencillo, yo por mí parte no lo veo como un oficio dónde las palabras deberían fluir mecánicamente, yo necesito cierta inspiración, la que consigo en los recuerdos los cuales son mí mejor y más grande fuente.

Cada historia pretende entretener, y cambiar un poco la forma de ver el mundo en las personas que leen, y aunque sé que gracias a la evolución y la tecnología el hábito de la lectura ha comenzado a verse del siglo pasado, aún queda gente que ama crear mundos con su imaginación usando la lectura como puente.


Leer alimenta el alma, transporta, activa la creatividad, mejora la ortografía y entretiene más que el cine. 

Lean más. Aunque yo no vine a darles consejos, yo estoy aquí para darles mi versión de los hechos. 

Por Pineda. 

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