Realidad real.

La hora estaba fijada, la espera había llegado a su fin y la pareja de «amigos» que venía planeando el encuentro por meses al fin estaba al portas de verse en carne y hueso y dejar a un lado la viciosa necesidad de perseguirse por el planeta a través de una pantalla un teclado y un ratón.

Italia estaba nerviosa, su relación se había limitado a alguna red social, había ascendido a msn y a Facebook, y ya era tan fuerte la conexión que incluso sin conocerse ya habían tenido peleas gigantes que le costaron algunas lágrimas. Sin embargo, Italia no entendía el por qué de sus sentimientos, ni siquiera lo había tocado en el plano puramente físico, no existía un beso, ni una mirada siquiera, pero Italia sentía que lo amaba, de repente por la gran soledad que llevaba en su alma.

Santiago en cambio vivía en la ciudad de Miami hace tres años, sus conversaciones con la preciosa Italia se remitían a pasarla bien en las noches de aburrimiento y no le preocupaba mucho lo que sucediera con ella; sin embargo, sentía cierta fascinación por hacer que ella se enamorara de él y era por eso que a veces armaba una que otra pelea para ver sus reacciones ya que eso le gustaba de alguna bizarra manera, para luego consolarla y sentir el sentimiento de reconciliación que gusta tanto.

Santiago tenía una novia que vivía a tan solo dos calles de su pequeño apartamento pero esto no lo sabia Italia.

Por una broma del destino Santiago tuvo que venir a Bogotá para atender un asunto de papeles y a Italia le pareció el momento perfecto para conocerse y estar juntos aunque sea por unos días, Italia no pretendía jamás cohibir a su amado Santiago y tenía muy claro que esto sería a distancia, sin embargo, ya tenía planes para sacar la visa y «caerle» de sorpresa el día de su cumpleaños en unos cuantos meses.
Pero la vida es un baile y cuando se empeña en girar lo hace con tanta pasión y tanta fuerza que ni siquiera lo notas y es tan radical el resultado de ese giro que no solo cambias tu sino que cambia tu vida y a eso se enfrentarían estos dos personajes.

En una peluquería del centro de la ciudad Italia se arreglaba para estar linda ante los ojos de Santiago quien ya venía volando hace un par de horas rumbo a Bogotá.

Esperaba que su peinado terminara rápido para así poder correr al aeropuerto a recibir con muchos nervios a su novio virtual que esta tarde se haría real.
la ansiedad era infinita para Italia quien caminaba de un lado a otro con la impaciencia de alguien que va a ver por primera en 40 años a un familiar muy querido. De repente se abre la puerta, la multitud se aglutina y en medio de la gente que saluda aparece Santiago algo flaco para lo que Italia imaginaba, algo bajo, y también algo narigón, para ser honesta Italia se sintió desilusionada pero no dijo nada, ya estaba ahí y pues decidió darle una oportunidad después de todo bien lo merece.

En el otro punto de la puerta Santiago caminaba pensando donde ir a comer y no le importaba mucho el hecho de encontrarse con Italia a quien ya consideraba como fija, en ese  momento la puerta se abre y Santiago busca entre la multitud, de repente su mirada se centra en una preciosura de ojos azules que Santiago nunca notó en webcam ni en fotos. Se impactó, luego bajó la mirada (movimiento involuntario que hacemos todos lo hombres ) y vió un cuerpo perfecto envuelto en una camisa blanca y jeans. Santiago que iba confiado no cupo de la dicha, al salir, se encontraron frente a frente por fin Santiago se lanza a darle un beso a la boca, Italia corre la cara. La moneda había girado.

Con la diplomacia que la caracteriza la hermosa y desilusionada Italia se había dado cuenta que todo el amor virtual que sentía se había desparecido tan fácil como oprimir «delete» mientras Santiago ya tenía ese brillo en los ojos… que ya sabemos como emboba.

La tarde se tornó gris y los ahora nuevos conocidos se fueron a comer a algún lugar. Todo salió bien en medio de la incomoda situación. Después de salir del lugar núnca se volverán a ver; Santiago intentó un par de veces pero nunca obtuvo respuesta de Italia que para hacerle honor a su nombre ahora vive en Roma (cosas de la vida) y Santiago volvió a Miami y después de un par de golpes del destino volvió a Colombia.

Esta historia es real y es así de simple pero me muestra que muchas veces andamos tan solos por este planeta y tan faltos de amor que creemos ser amados por gente que no conocemos y nos inventamos todo un cuento de hadas, lloramos y sufrimos frente al computador ilusionados por alguien que no sabemos qué esté pensando al otro lado, cuando solo basta una mirada, solo una mirada para saber que estabas dentro de una ilusión y que ese amor que sentiste tanto tiempo como real… nunca existió.

Sin embargo yo no estoy aquí para darles consejos, yo solo vine a contar mí versión de los hechos. 

Feliz semana
Pineda.

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