Solo para gente «rara»

Durante toda mi vida he lidiado con la frase: «Qué tipo tan raro es usted» y yo la verdad quisiera nunca sentirme «normal» para poder tener la propiedad de decirle esa frase a alguien. ¡Qué pereza!

Y es que quién es quién para decirle a alguien «Raro o rara» escupiendo el prejuicio y teniendo la conciencia tranquila y segura de su normalidad. 

Yo no quiero entrar a debatir sobre quién es raro y quién es normal, pero como a mí me tratan de raro aún hoy, voy a hablar desde mi punto de vista sobre mi «normalidad»
Soy de esas personas que no le vemos nada de raro a ir a cine solo, de hecho un sábado en la mañana fui a ver una película que quería ver y aunque me advirtieron que la sala estaba sola no me importó y con mi comida entré a ver la película tranquilamente y con toda la normalidad de ir a cine. Eso sí, sin palomitas de maíz, no me gustan y jamás compro. Otra rareza normal. 

El hecho de no tener contacto alguno con mis ex-novias es normal para mi, no sé nada de ellas y tampoco me interesa lo que hagan o estén haciendo con sus vidas. Pienso que en el camino de la vida uno conoce mucha gente y todos enseñan algo, a huir incluso. Pero otras personas se quedan ahí y esas son las más valiosas. Tomar un café con una ex-novia es un plan que (aunque nunca digo nunca) NUNCA haré.

 Tampoco tomo café y no lo necesito para tener un buen día, prefiero un vaso helado de agua con limón para comenzar el día, y si el día es gris, así es mi estado de ánimo. Así como soy feliz cuando hace sol. Normal. 

El fútbol me encanta y ver jugar a la selección Colombia es uno de mis planes favoritos, eso sí, estando solo en mi casa frente al televisor en vez de en un bar rodeado de gente ante una pantalla gigante. He visto los últimos 5 mundiales solo y me he unido a la celebración después de los partidos. 

No soy un huraño como me estará llamando desde su «normalidad» al contrario soy bastante sociable aunque no vaya a discotecas, conciertos, ni eventos multitudinarios. Es decir, he ido, pero no los disfruto de la misma manera que la gente «normal» que ama la muchedumbre.

La misma muchedumbre que ama el cilantro, planta que odio y considero que no debería ser comestible como el pescado sudado y la paella entre otros «manjares». 
Por otro lado, puedo almorzar en un restaurante solo sin morirme de tristeza por mi soledad (La que disfruto mucho) y no puedo conciliar el sueño en una habitación sin televisión, no me divertiría en un camping o en un paseo paradisíaco a una playa lejana y azul durmiendo en un hábitat sin luz ni Internet.

  No sufro de crisis por la edad porque no le doy importancia, así como a la política. Para mi todos son mentirosos. Tampoco a ser calvo y tener barriga, esas vainas no me quitan el sueño. 


Lo cierto es que con todas estas cosas que no se consideran normales, es bueno saber que existen personas que aceptan la diferencia, que aman como es la otra persona y que está ahí para siempre. 


Y yo tengo a esa persona… Por eso sigo siendo «raro» tranquilo y no pienso ser «normal» porque no sé cómo llegar a ese punto sin quitarle lo «raro» a mi vida.

Sin embargo, yo no soy nadie para decirle cómo vivir sus rarezas, yo solo vine a contarle mi versión de los hechos.  

Gracias por leerme.
Por:Diego Mauricio Pineda. 

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